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martes, 29 de octubre de 2013

Oración a San Miguel Arcángel para pedir protección contra todo mal




Esta Oración original a San Miguel debe ser realizada sosteniendo un crucifijo en alto.

(“Levanta el Crucifijo y reza esta oración con la señal de la cruz. Has esto en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tú vencerás… Reza esta oración todos lo días, ya que la batalla es enorme…”)

Oh Glorioso príncipe de la Hueste Celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla y en el terrible combate que estamos librando contra los principados y Potestades del aire, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, en contra de todos los Espíritus del mal. Ven en ayuda del hombre, a quien Dios Todopoderoso creó inmortal, hecho a su imagen y semejanza, y redimido por un gran precio, de la tiranía de Satanás.

Pelea en este día la batalla del Señor, junto con los santos ángeles, igual que combatiste al líder de los orgullosos ángeles, Lucifer, y a su hueste apóstata, quienes no tuvieron poder para resistirte y tampoco hubo ya lugar para ellos en el cielo. Esa cruel serpiente antigua, llamada el diablo o Satanás, que seduce al mundo entero, fue arrojada al abismo junto con sus ángeles. Mira, este enemigo primitivo y asesino del hombre ha tomado fuerza. Transformado en un ángel de luz, anda alrededor del mundo con una multitud de espíritus perversos, invadiendo la tierra para borrar el nombre de Dios y de Jesucristo, apoderarse, asesinar y arrojar a la eterna perdición de las almas destinadas a la corona de la gloria eterna. Este malvado dragón vierte, como la inundación más impura, el veneno de su malicia en los hombres de mente depravada y corrupto corazón; el espíritu de mentira de impiedad, de blasfemia, y de aire pestilente de impureza, y de todo vicio e iniquidad.

Estos astutos enemigos han llenado y embriagado con hiel y amargura esta Iglesia, la esposa del Inmaculado Cordero, y han puesto sus manos impías en sus más sagradas posesiones. En el Santo Lugar, en donde la sede de San Pedro y el asiento de la verdad han sido colocados como la luz del mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo de que cuando el Pastor sea herido, también las ovejas pueden ser heridas.

Entonces levántate, oh Príncipe invencible, dale ayuda al pueblo de Dios en contra de los ataques de los espíritus perdidos. Dale la victoria al pueblo de Dios: ellos te veneran como su protector y patrón; en ti la gloriosa Iglesia se regocija con tu defensa contra el maligno poder del infierno; a ti te ha confiado Dios las almas de los hombres para ser establecida en bienaventuranzas celestiales. Ora al Dios de la paz, para que ponga a Satanás bajo nuestros píes, derrotado para que no pueda más mantener al hombre en cautiverio y lastimar a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones a la vista del Altísimo, para que pronto pueda encontrar misericordia a los ojos del señor; y venciendo al dragón la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, tú nuevamente lo pongas cautivo en al abismo, para que no pueda ya más seducir a las naciones.

Amén.
L: Miren la Cruz del Señor; y sean dispersos los poderes enemigos.
R: El León de la tribu de Judá ha conquistado la raíz de David.
L: Qué tu misericordia esté sobre nosotros, oh Señor.
R: Así como hemos tenido esperanza en Ti.
L: Oh Señor, escucha nuestra oración.
R: Y deja que mi llanto llegue a Ti.
L: Oremos
Oh Dios, Padre nuestro, señor Jesucristo, invocamos a tu Santo Nombre, y suplicantes imploramos tu clemencia, para que por la intercesión de la siempre Virgen María, Inmaculada Madre nuestra, y por el glorioso San Miguel Arcángel, Tú te dignes ayudarnos contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos, que andan por el mundo para hacer daño a la raza humana y para arruinar a las almas.
Amén.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El Arcángel Rafael



Se conoce al Arcángel Rafael como el ángel de la ciencia, el conocimiento y la curación. Cierto texto judío sostiene que le reveló a Noé el poder curativo de las plantas. Otro narra cómo curó a un hombre ciego y ató a un demonio. Los católicos le reverencian por ser el ángel que curó a los enfermos en el estanque de Betesda. El libro de Enoc explica que entre sus responsabilidades está la de curar las enfermedades y heridas de los hombres. El Arcángel Rafael trabaja con los ángeles de la curación y con María, Reina de los Ángeles, para sanar las enfermedades de cuerpo, mente y alma.

Cuando abordes un problema de salud física o mental, en primer lugar busca la ayuda del profesional adecuado, ya sea médico, quiropráctico o un especialista en salud mental. A continuación, pon a los ángeles a trabajar. Pídeles que eliminen cualquier energía negativa que esté causando esa dolencia. Luego, que coloquen su presencia sobre los profesionales de tu elección y que trabajen a través de ellos.

Mientras tanto, reza cada día a los ángeles solicitándoles curación y visualizando la luz curativa de Dios, de color verde esmeralda brillante, en torno a la zona enferma o lesionada, saturándola. No te olvides de llamar siempre a los ángeles de la protección para que trabajen con los de la curación. A menudo hay que proteger el proceso curativo de fuerzas invasoras, desde cualquier tipo de infección hasta energía negativa.

Si rezas y no ves resultados inmediatos, no te des por vencido. El Arcángel Rafael ha explicado que no siempre es posible la curación física. Tal vez tu karma requiera que experimentes dolor o enfermedad física durante un cierto período. De todas formas, quizá tus oraciones sirvan para sanar las dolencias del alma y el espíritu que te condujeron a hacer el karma inicial.

Estate siempre preparado para ver resultados milagrosos. Nunca sabes cuándo tu oración o un acto de gracia puede retirar el karma, de manera que percibas el hermoso trabajo de los ángeles de la curación al reparar almas y cuerpos maltrechos.