miércoles, 24 de abril de 2013

¿Qué son y para qué sirven los Mandalas? (segunda parte)



Los mandalas son una herramienta para ayudarnos a conectarnos a “todo”. Colorear mandalas nos ayuda a relajarnos, potencia la concentración, la creatividad, favorece la recuperación de la movilidad tras una intervención quirúrgica; nos da equilibrio y serenidad; ayuda en la recuperación de estados depresivos.

Un mandala es un “descodificador” de información. Actúa a nivel inconsciente sacando información al consciente que nos ayuda a resolver nuestros conflictos internos, de una forma suave, sin traumas.
Vivimos en una sociedad en la que con frecuencia nos sentimos solos y aislados y los mandalas van a ayudarnos a comprender en nuestro interior, que formamos parte de todo y que ese todo forma parte de nosotros mismos. Nos va a crear sentimiento de Unidad.

Sólo cuando nos sentimos capaces de afrontar nuestros miedos y demonios hacemos los cambios necesarios para lograr la transformación. Crear mandalas tiene el efecto de aportar calma y orden a nuestro estado mental.

El viaje mas significativo comienza cuando hacemos un mandala. El círculo se convierte en contenedor de sus ideas y emociones, expresando su significado al escoger los símbolos y colores.

Los mandalas se simbolizan a través del círculo. El círculo en sí es la vida misma, desde el movimiento interno en su respiración, hasta los movimientos de los planetas. Los mandalas ayudan a despejar el camino para encontrarnos con nuestra propia realidad y para vivirla de una forma más plena y consciente. Quien se entrega internamente al proceso pictórico del mandala es fascinado por las múltiples posibilidades de conformación imaginativa que se hacen visibles a través del acto de pintar.
Los mandalas expresan nuestras emociones, pensamientos, estado de ánimo, la sabiduría de nuestra alma y ello con importantes revelaciones para nuestro crecimiento según la forma que tenga.

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