Mostrando entradas con la etiqueta alma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alma. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Perdonar nos limpia el alma



En el transcurso de nuestra vida es muy importante saber perdonar a aquellos que nos han hecho daño, para tener el alma y la conciencia tranquilas. Si perdonas irradiarás una luz maravillosa que te iluminará a ti mismo y a todo tu alrededor.

Te compartimos este pensamiento:

Lo que doy con mayor facilidad debo darlo lo primero: el perdón.
El «perdón», así; ¡tal como suena! Debo perdonar, volver siempre a perdonar.
Si dejo de perdonar empiezo enseguida a levantar un muro. Y un muro
es el principio de una cárcel.

En la vida tengo necesidad de hacer, sobre todo, dos cosas:
«comprender» y «olvidar».

Conozco a mucha gente y conozco los secretos de muchos. Estoy cada vez más persuadido de que no existen dos hombres idénticos. Cada hombre es un mundo aparte; vive, piensa, siente y reacciona a partir de su mundo, cuyo centro profundo
me resulta siempre extraño. Por eso entre los hombres se crean, necesariamente,
roturas, fricciones e incomprensiones.

Solamente si comprendo que el otro es «otro», si estoy dispuesto a perdonar
será posible «vivir juntos». De otra suerte la vida se convertirá en un recíproco asedio y viviré día tras día en guerra, caliente o fría.

Hay ocasiones excelentes, excepcionales, para hacer las paces, para desterrar los litigios. Dado el primer paso, el más difícil, el resto será una «fiesta».
¡El perdón es el regalo más hermoso que puedes darte a ti mismo!

viernes, 12 de julio de 2013

Cómo cargar tu cuerpo y espíritu de luz



Para lograr que tu ser esté lleno de luz se requiere de varios detalles, que a continuación explicaremos:
1.- Primero que nada, debemos darnos cuenta de qué es la vida y para qué hemos nacido. (Lo cual requiere de tiempo, análisis y meditaciones variadas, además de estudiar múltiples cuestiones. En síntesis, lo más difícil de todo es este punto).
2.- Tener presente que se atrae lo que se irradia.
 
3.- RECORDAR lo del punto primero, para que resulte fácil cambiar nuestra actitud.
 
4.- Haber corroborado y también RECORDARLO, que nada es casual y que jamás estamos “solos” ante las dificultades que no son otra cosa que pruebas o desafíos a nuestra capacidad.
 
5.- Y si cumpliendo los puntos anteriores aún no es suficiente, respira profundamente; concéntrate en percibir la sensación del aire repleto de energía que ingresa e inunda, no sólo a los pulmones, sino que también se irradia esa energía contenida (llámale oxígeno si prefieres) del mismo modo por la sangre hasta para la más humilde y recóndita de tus células.
 
6.- Inmediata o paralelamente (entre inspiraciones) solicita al universo entero (o a Dios) con toda el alma, cerebro y corazón concatenados, que te ayude enviando la energía que te está haciendo falta de forma abundante.
 
7.- Percibe desde entonces que además de la energía que ingresa con el aire; llegan infinidad de seres pequeñísimos, como estrellitas que revolotean alrededor tuyo, acercándose, enviados por Dios, o convocados por nosotros; para prestarnos su asistencia como si sus “picaduras” (contacto con la piel) nos fortalecieran aún más la zona donde tocan, además de relajar y descontracturar las zonas tensas.
 
Si haces esto correctamente, aunque casi no hayas dormido y tengas días de lo más activos y tensionantes, podrás maravillarte de lo efectivo que resulta. Obviamente: mientras no abuses y lo hagas por verdadera necesidad. (Porque nunca faltan quienes pretenden lograrlo para estar de juerga, llevando vidas disipadas durante varios días. A éstos, NO les dará resultado).
 
Tienes que seguir estos pasos bien concentrado y lo más relajado posible. Al principio, de tener la oportunidad, al aire libre en contacto con la naturaleza. O, al menos, tratando de evitar que haya estridencias (como gritos y bocinazos), cual si fueras a realizar una meditación de apenas unos pocos segundos o, como  mucho, un par de minutos. Porque no hace falta más tiempo.
 
Cuando tengas práctica, podrás hacerlo con efectividad aún en medio de los peores ambientes o circunstancias, con sólo un par de suspiros.