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jueves, 10 de octubre de 2013

CÓMO LOGRAR LA PAZ INTERIOR (primera parte)




Uno de los objetivos más elevados en el viaje de la Vida es conseguir las herramientas para alcanzar la paz; la paz interior, “la paz que supera toda comprensión”.

Pero uno de nuestros primeros descubrimientos cuando emprendemos el camino de la superación es la guerra que mantenemos con nosotros mismos. Nos enfadamos por nuestros errores; estamos resentidos por nuestras debilidades; nos resistimos a hacer realidad nuestras aspiraciones más elevadas. Queremos progresar en todas las áreas de la vida, pero no nos gusta su precio.

La resolución de estos conflictos estriba en el discernimiento de “lo que es” y ello nos lleva ineludiblemente a la Paz Interior.

La Paz Interior. Vivir conociendo esta cualidad profunda, aunque sutil, es estar tan bien sintonizado con el poder espiritual de la compasión y del amor que seamos contados entre los más próximos a vivir la plenitud de sus posibilidades Divinas. Pero ¿qué es esta paz personal e interior? Y ¿cómo podemos encontrarla?

La paz personal es ese sentido interior, etéreo, de bienestar emocional y espiritual, esa tranquilidad profunda que nos llega cuando somos capaces de desconectarnos de los pensamientos inquietantes, inútiles o amenazantes, y alcanzar a comprender la realidad de “lo que es”.

 La paz personal subjetiva, pero muy real, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, el sufrimiento, el dolor, el estrés y el miedo y somos conscientes de las incontables maravillas que nos ofrece la vida.

La paz interior es el conocimiento de que todo está bien, la compresión de que el Ser Universal lo tiene todo bajo control, aun cuando nuestro mundo parezca a punto de explotar. Nos llega cuando nos apartamos mental, emocional y espiritualmente, y a veces físicamente, de los embrollos mundanos, de los conflictos o de nuestras responsabilidades mal comprendidas.

La paz interior se convierte en una realidad cuando trasladamos nuestro centro desde los problemas que no podemos resolver hasta una visión más elevada de compresión del porque. Trascendemos. En este traslado, dejamos caer la tristeza y las preocupaciones. La dicha que queda es la paz.

Si queremos recorrer con éxito el camino que nos lleva a la paz interior, tendremos que desmontar algunos de los obstáculos personales que nos atenazan; el miedo al futuro y las lamentaciones por el pasado no son más que los primarios. El viaje completo a la paz interior significa que también tenemos que superar los baches de la envidia, los desvíos de la impaciencia, las calles sin salida de la terquedad y los puentes helados de la rigidez. Pero debemos viajar. El viaje hacia la paz personal no se realiza en un coche aparcado.

¿El camino de la paz? Pasa por la meditación trascendental o la oración en meditación, que es una disciplina olvidada y mal comprendida. La meditación en oración es una manera excelente de desarrollar la conciencia aumentada en todas las áreas de la vida. Pero es fundamental para alcanzar la paz interior y para conservarla.

Cuando nos atrapan las preocupaciones, o las actitudes de ataque o defensa, estamos desertando, en la práctica, de nuestras posibilidades de alcanzar ese bienestar. La persona que está bien no está en casa. Por ejemplo, podemos estar conduciendo, rabiosos por el tráfico, y perdernos por completo la hermosa puesta de sol. En lugar de verla, nos centramos en escenas interiores de preocupación y de miedo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Los colores que debemos utilizar para la decoración de acuerdo al Ying



La energía o Chi que atraemos hacia nuestro hogar es neutra en sí misma. Una de las formas más poderosas de darle un propósito particular a esta energía es el color. Los colores no tienen un propósito simplemente decorativo, sino que producen efectos psicológicos y fisiológicos bien definidos. Utilizando el color, podemos crear en cada ambiente la atmósfera que deseamos, ya sea estimulante, sosegada, creativa, relajada etc.

Colores Ying

COLORES NATURALES: Los colores naturales (madera, habano, crudo, maíz, beige etc.) nos recuerda a la tierra, nos estabilizan, nos hacen sentir firmes y consolidados. Sin embargo, cuando se presentan en exceso y sin otros toques de color pueden resultar aburridos, opresivos y apáticos.
Son adecuados para la sala de estar y el dormitorio, ya que conducen a la pasividad y al descanso. También son adecuados para lugares donde habitan personas inestables físicamente (por ejemplo, ancianos) o personas muy excitables, ya que transmiten una sensación de apoyo firme y de quietud.
No son aptos para lugares donde se trata de generar ideas nuevas o trabajos creativos.

AZULES: El azul ocupa grandes extensiones de nuestro planeta: el cielo y el mar, frente a los cuales solemos adoptar una actitud contemplativa, seria. En exceso conduce a la soledad, la introversión, y la frialdad.

Debemos usarlo en dormitorios con luz natural intensa o climas cálidos, oficinas. Comedores de personas obesas o que deseen adelgazar (el azul inhibe el apetito).

No debemos utilizarlo en lugares donde viven personas depresivas, teatros, climas fríos, cocinas y comedores.

NEGRO: El negro es la ausencia total del color. Utilizado con acierto evoca un aire de misterio, receptividad, profundidad y sofisticación. Mal utilizado lo asociamos a la muerte y la insania.
Lo utilizaremos para evocar un aire de misterio y sensualidad, no debe usarse en habitaciones con niños, cocinas, espacios relacionados con la salud y lugares donde se quiera establecer una comunicación fluida entre las personas.

ROSA: Ciertos tonos de rosa se encuentran entre los colores que producen el máximo efecto relajante. Asociado tradicionalmente a la femineidad, el romanticismo y la sensibilidad, para algunas personas resulta afectado y cursi.

Utiliza el rosa en los lugares destinados a la relajación y el descanso, mas no en lugares de trabajo o estudio