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viernes, 27 de diciembre de 2013

Los colores que debemos utilizar para la decoración de acuerdo al Yang:



Ahora es el turno de mostrar cuáles son los colores del yang y cómo y en dónde debemos utilizarlos

Colores Yang:

ROJO: Es el color que transmite la máxima energía. Lo asociamos al calor, la pasión y la energía vital. También al ceremonial. El rojo llama nuestra atención e indica alerta y peligro.

El rojo puede utilizarse para atraer la atención o dirigir el flujo del Chi hacia donde se quiera, por ejemplo, hacia un rincón oscuro El rojo puro debe utilizarse con moderación, siempre en objetos pequeños y nunca en superficies grandes. Las personas depresivas pueden beneficiarse utilizando objetos rojos (por ejemplo, un despertador o un velador rojo en la mesita de luz). 

 Debe evitarse el exceso de rojo en lugares de trabajo (distrae), en los lugares de descanso (excepto en el caso de personas depresivas), y en los lugares públicos o donde concurre mucha gente (incita a la violencia).

NARANJAS: El color de la túnica de los monjes budistas, expresa unión con el Universo. Los tonos derivados del naranja (durazno, salmón) son excelentes para generar una sensación de unidad, fraternidad e igualdad.

Recomendado para salas de estar, habitaciones de huéspedes, pero no en lugares donde se requiera hacer trabajos que requieran concentración, como por ejemplo, el estudio de un escritor, oficinas etc. 

AMARILLO: El amarillo es el color del sol, de la luz, del día, del optimismo y de la claridad. Pero el amarillo es sensible a los cambios de tonalidad, ciertos tonos pueden recordar envejecimiento, enfermedad, o traición.
Es un color magnífico para llevar alegría a un ambiente, es excelente para la cocina, especialmente si la familia suele comer allí, y también para el cuarto de los niños. Compensa la falta de luz natural en ambientes oscuros.
El amarillo es rechazado por las edades extremas: los bebés lloran más en habitaciones amarillas y las personas mayores tienden a rechazar el amarillo. 

BLANCO: La suma de todos los colores. El blanco lo refleja todo y nada esconde. Irradia pureza y limpieza, en ciertos casos puede generar una sensación de vacío y frialdad.
Ideal para cuartos de baño y dormitorios. 
No se recomienda utilizar en  climas muy fríos (recuerda a la nieve) y habitaciones de niños pequeños (el blanco exige un comportamiento muy cuidadoso). 

VERDES: El color de la vida vegetal y de la primavera evoca crecimiento, expansión, tranquilidad y rejuvenecimiento. En algunos casos se asocia a la inmadurez, la envidia, y la inestabilidad. 
Debes usarlo si hay buena luz natural en dormitorios, salas de estar, baños, habitaciones de niños pequeños y lugares donde haya que generar ideas nuevas y creativas.
No debes usarlo en lugares oscuros, habitaciones de adolescentes (por algo la vestimenta de Peter Pan, el niño que nunca crece, es verde). 

PÚRPURA: Un color raro en la naturaleza y difícil de lograr, expresa exclusividad y autoridad.
Es correcto emplearlo en oficinas de personal jerárquico, habitaciones de adolescentes, pero no en salas de estar, comedores, play-room.

miércoles, 16 de octubre de 2013

CÓMO LOGRAR LA PAZ INTERIOR (segunda parte)



La meditación y la meditación en oración nos ayudan a trasladar nuestra atención al momento presente y al control de nuestra mente y de nuestro espíritu. Nos vuelve a traer a casa. Podemos soltar nuestras preocupaciones y estar abiertos y conscientes de la presencia divina. No conocemos otro medio más eficaz para conseguir la paz interior. Destinar un rato cada día a esta actividad será el mejor de los remedios para todos los males que acechan al hombre actual.

Los avatares de la vida cotidiana consumen un esfuerzo enorme. Los conflictos interiores agotan nuestros recursos. Se pierde la paz. Nos quedamos tan inmersos en la resolución de esta guerra interior que nos queda poca energía para hacer en el mundo algo más que ir tirando. Y existen momentos en los que incluso ir tirando es difícil.

El problema no es que falte energía, aunque nos sintamos cansados y fatigados. Tenemos la energía. El problema es que ésta está fragmentada. Necesitamos claramente encontrar una base firme para nuestro bienestar interior. La Paz Personal es esa base.

De modo que declaramos una tregua interior. Nos permitimos momentáneamente retirarnos de la batalla encarnizada. Nos tomamos un tiempo de sosiego. Somos conscientes de nuestras batallas y de nuestro agotamiento. 

Esta conciencia nos sitúa en una encrucijada decisiva. Uno de los caminos conduce de nuevo a la batalla. El otro conduce al distanciamiento, a la liberación y a la paz interior.

El camino de la reflexión y la meditación nos lleva a una nueva perspectiva. Nos damos cuenta de que nuestros conflictos interiores no son eternos. Pero no debemos mantenernos distanciados de nuestro deber de obrar. La energía que alimentó antes nuestra encarnizada batalla interna puede ser utilizada ahora para vivir creativamente. Con la práctica, nos volvemos centrados y serenos. Nuestra energía emocional y espiritual se dispara entonces hasta las nubes. Y estamos preparados, recargados, renovados para prestar servicio a nuestro mundo.

La paz personal engendra energía. Nuestro incremento eficaz de energía física y espiritual es consecuencia de nuestro descubrimiento de la paz interior. Y su empleo más efectivo significa que tenemos menores probabilidades de derrochar sus preciosos recursos en preocupaciones, lamentaciones, culpabilidades e indecisiones. Éste es un paso de gigante hacia la paz interior al nivel espiritual más elevado.

Cuando avanzamos por el camino de la paz interior ésta nos ayuda a convertirnos en verdaderos pacificadores; pero no en el sentido habitual de resolver las contiendas de otras personas o de otros pueblos. Por el contrario, nos convertimos en pacificadores cuando producimos la serenidad en nuestras almas. Entonces nos llenamos de un poder positivo, de un espíritu que nos carga de energía. Y cuando esa energía se utiliza para el bien, aumenta. Satisfará todas nuestras necesidades, y fluirá para ayudar a otros.

Creemos que la paz interior, que la paz personal es la energía vibrante que puede curar al mundo, que puede producir la paz entre las naciones. Creemos que la paz interior, la paz personal, puede traer al mundo una armonía duradera.

En realidad, los actos sencillos son las cosas que cambian nuestras vidas y nuestro mundo. La búsqueda consciente de la paz es uno de ellos. Si nos tomamos en serio la búsqueda de la paz interior nos convertiremos en libertadores.
Liberemos, renovemos.

jueves, 10 de octubre de 2013

CÓMO LOGRAR LA PAZ INTERIOR (primera parte)




Uno de los objetivos más elevados en el viaje de la Vida es conseguir las herramientas para alcanzar la paz; la paz interior, “la paz que supera toda comprensión”.

Pero uno de nuestros primeros descubrimientos cuando emprendemos el camino de la superación es la guerra que mantenemos con nosotros mismos. Nos enfadamos por nuestros errores; estamos resentidos por nuestras debilidades; nos resistimos a hacer realidad nuestras aspiraciones más elevadas. Queremos progresar en todas las áreas de la vida, pero no nos gusta su precio.

La resolución de estos conflictos estriba en el discernimiento de “lo que es” y ello nos lleva ineludiblemente a la Paz Interior.

La Paz Interior. Vivir conociendo esta cualidad profunda, aunque sutil, es estar tan bien sintonizado con el poder espiritual de la compasión y del amor que seamos contados entre los más próximos a vivir la plenitud de sus posibilidades Divinas. Pero ¿qué es esta paz personal e interior? Y ¿cómo podemos encontrarla?

La paz personal es ese sentido interior, etéreo, de bienestar emocional y espiritual, esa tranquilidad profunda que nos llega cuando somos capaces de desconectarnos de los pensamientos inquietantes, inútiles o amenazantes, y alcanzar a comprender la realidad de “lo que es”.

 La paz personal subjetiva, pero muy real, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, el sufrimiento, el dolor, el estrés y el miedo y somos conscientes de las incontables maravillas que nos ofrece la vida.

La paz interior es el conocimiento de que todo está bien, la compresión de que el Ser Universal lo tiene todo bajo control, aun cuando nuestro mundo parezca a punto de explotar. Nos llega cuando nos apartamos mental, emocional y espiritualmente, y a veces físicamente, de los embrollos mundanos, de los conflictos o de nuestras responsabilidades mal comprendidas.

La paz interior se convierte en una realidad cuando trasladamos nuestro centro desde los problemas que no podemos resolver hasta una visión más elevada de compresión del porque. Trascendemos. En este traslado, dejamos caer la tristeza y las preocupaciones. La dicha que queda es la paz.

Si queremos recorrer con éxito el camino que nos lleva a la paz interior, tendremos que desmontar algunos de los obstáculos personales que nos atenazan; el miedo al futuro y las lamentaciones por el pasado no son más que los primarios. El viaje completo a la paz interior significa que también tenemos que superar los baches de la envidia, los desvíos de la impaciencia, las calles sin salida de la terquedad y los puentes helados de la rigidez. Pero debemos viajar. El viaje hacia la paz personal no se realiza en un coche aparcado.

¿El camino de la paz? Pasa por la meditación trascendental o la oración en meditación, que es una disciplina olvidada y mal comprendida. La meditación en oración es una manera excelente de desarrollar la conciencia aumentada en todas las áreas de la vida. Pero es fundamental para alcanzar la paz interior y para conservarla.

Cuando nos atrapan las preocupaciones, o las actitudes de ataque o defensa, estamos desertando, en la práctica, de nuestras posibilidades de alcanzar ese bienestar. La persona que está bien no está en casa. Por ejemplo, podemos estar conduciendo, rabiosos por el tráfico, y perdernos por completo la hermosa puesta de sol. En lugar de verla, nos centramos en escenas interiores de preocupación y de miedo.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Cómo atraer la energía positiva a tu vida?



La energía es lo que mueve al mundo. Es el motor por el cual somos capaces de hacer lo que nos proponemos y se incrementa cuando tenemos a las fuerzas naturales y sobrenaturales de nuestro lado.
La manifestación de la energía es la vibra. Químicamente hablando, esta es el movimiento interno de cada ser o cuerpo, producido a su vez, por el movimiento del electrón o partícula de carga negativa alrededor de uno de nuestros incontables átomos.

Todos nos encontramos en un estado de vibración constante, por eso te damos algunos consejos para que aumentes considerablemente tus niveles de buena vibra o energía positiva. Pon en práctica estos hábitos que además de atraer el poder energético, también contribuyen a tener una buena salud:

•            Ayuno: Una vez por semana debemos limpiar nuestro organismo solo consumiendo agua y frutas que también contengan grandes cantidades del vital líquido.

•            Alimentación: Evita las grasas saturadas y comida chatarra, reemplázalas por frutas, verduras, cereales y carne de soya consumidos en pequeñas porciones varias veces al día.

•            Respiración: Realiza inhalaciones y exhalaciones de manera pausada, pon atención en llenar el abdomen y los pulmones de aire. Esto oxigena tu cerebro.

•            Meditación y oración: Date un tiempo para escuchar a Dios y hablar con él.

•            Mantralización: Recita cantos a Buda, pronunciando cada palabra de forma clara y a un nivel de voz suave.

•            Coherencia: Haz que tus pensamientos, palabras y acciones estén ligadas sin contradecirse.

•            Energía sexual: Lleva una vida sexual basada en el amor y la ternura, sin ningún tipo de violencia de por medio.

•            Vive el presente: Cicatriza ya las heridas del pasado y no pienses en el futuro con ansiedad.

Tal vez al comienzo sea difícil poner en práctica todos estos hábitos a diario -sobre todo, los referidos a la meditación-, puedes alternarlos un día sí y otro no hasta que con la costumbre se vuelva natural llevarlos a cabo. Mucha fuerza y buena vibra.